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Babélia. Jerome Jaminet: Literatura en Luxemburgo es un camaleón de idiomas
Cultura 7 min. 25.05.2020

Babélia. Jerome Jaminet: Literatura en Luxemburgo es un camaleón de idiomas

Babélia. Jerome Jaminet: Literatura en Luxemburgo es un camaleón de idiomas

Foto: DR
Cultura 7 min. 25.05.2020

Babélia. Jerome Jaminet: Literatura en Luxemburgo es un camaleón de idiomas

Jerome Jaminet es crítico literario y nos cuenta en esta entrevista algunos elementos importantes a tener en cuenta para acercarnos a la tradición literaria de este pequeño/gigante país en tiempos de pandemia y soledad.

Para muchos la literatura en Luxemburgo puede ser un mundo alejado y por descubrir. ¿En qué idioma escriben los luxemburgueses? ¿Cuáles son los temas más relevantes en el mundo literario del centro de Europa? Jerome Jaminet es crítico literario y nos cuenta en esta entrevista algunos elementos importantes a tener en cuenta para acercarnos a la tradición literaria de este pequeño/gigante país en tiempos de pandemia y soledad.

En un país tan plurilingüe como Luxemburgo, ¿cómo describiría usted la tradición literaria? ¿Se puede hablar de una literatura del país como tal?

Hay dos perspectivas. La primera dice que es casi una literatura monolítica que se maneja en tres idiomas: alemán, francés y luxemburgués. La pregunta es entonces: ¿Son estas tres literaturas diferentes? Esta discusión tiene muchos años al ruedo. Incluso se complica más si pensamos en la literatura escrita en alemán antes del luxemburgués, pues, en realidad, muchos escritores nacionales adquirieron este idioma, antes se escribía casi exclusivamente en alemán. Se podría decir incluso que el luxemburgués era como un idioma de culto, antiguo, que se usaba para la literatura en el sentido más tradicional de su definición. Así que la tradición se manejaba entre estos dos polos. Allí aparecen los nombres de Michel Rodange o Dicks (Edmond de la Fontaine), que escribieron en el siglo 19.

¿Cómo se gana el luxemburgués un espacio en la literatura?

Sí, este es un fenómeno muy discutido también. El luxemburgués se ha posicionado y se ha sumado a las literaturas de valor en las últimas décadas. Aquí podríamos hablar de Roger Manderscheid o Roland Meyer. Algunos autores incluso han ganado el premio europeo de literatura. Lo que pasa es que el francés y el alemán fueron siempre idiomas rivales, y muchos escritores optaron por uno o por otro. Algunos poetas han escogido incluso escribir desde una esquina que podríamos llamar “transidiomática”, y publican obras basadas en el uso creativo de varios idiomas y, en algunos casos, se genera una mezcla emotiva e interesante. Nico Helminger, por ejemplo, ha hecho esto con buenos resultados.

Hablaríamos entonces de una sola gran literatura escrita en diversos idiomas.

Sí, esa sería mi posición. Yo hablaría de una sola literatura con aspectos idiomáticos distintos, con textos escritos en varias lenguas que conversan entre sí y se influencian. Hay autores incluso que cambiaron del alemán al francés por razones políticas, pero la textura del alemán en el francés se puede sentir como un aura que se respira. En otras palabras, los autores luxemburgueses viven en un mundo literario basado en muchos idiomas. Es imposible saber de ellos sin tener en cuenta este punto. La literatura luxemburguesa es algo así como un camaleón de idiomas, muy colorido.

¿Y la literatura de los vecinos (Francia y Alemania) cómo se relaciona con Luxemburgo?

Se pueden hacer algunas diferencias. Esta idea existe hace un siglo en el mundo académico del país, pero no es muy conocida. Muchos comparan la literatura que se produce aquí con la de los vecinos. Lo que sucede es que no es posible comparar un texto escrito por un alemán con un texto escrito en alemán por un luxemburgués. O para ser más precisos, no se puede comparar en términos de calidad porque son dos cosas muy diferentes. Los idiomas suenan distintos, los oídos alemanes y luxemburgueses son diferentes entre sí. Si pensamos en Milán Kundera, que también escribió en un idioma extranjero, o Elias Canetti, que también fue plurilingüe, podríamos entender mejor las posibilidades de escribir en varios idiomas, la oportunidad de ampliar el espectro del pensamiento. En muchos casos, a veces esto no se logra y se genera mucho desorden, es un tema de estilo. No se trata solo de dominar los idiomas, tiene que haber una idea detrás de la organización. Idioma y mirada del mundo son las caras de una misma moneda, son interdependientes. Los lenguajes estructuran nuestra realidad, nuestro sistema de pensamiento.

¿Cómo ve el futuro del libro como producto cultural en estos tiempos de crisis económica?

El libro vive aún. Independiente de la crisis actual, siempre entran muchos libros al mercado. No creo que vayamos a vivir un proceso degenerativo, aunque mientras dure la crisis las complicaciones son grandes. En Luxemburgo se publican unos 150 libros al año; en Alemania unos 90 mil. Yo creo que el libro es hasta ahora no está para irse al retiro. Esto tiene que ver con la háptica, con el tacto como gran baluarte del libro, como los jóvenes. Obviamente, el libro como producto cultural ya no está destinado solo a las actas, o los escritorios de piedra como antes o a la escrituras largas y antiguas, sino que se ha desarrollado como medio Premium para la literatura, como si se añejaran como un buen vino.

Pensemos en los e-books, cómo han calado en nuestra cultura. Qué cómodo es descargar un libro y tenerlo allí en tu biblioteca. Lo que la tecnología no ha logrado -ni logrará- es hacerle competencia al libro como objeto cultural. Pero claro, no podemos entender esto de manera aislada y sin tener el factor de las librerías y sus crisis. Lamentablemente en este momento, según declaraciones, por ejemplo, de la librería Ernster, se venden menos del 90% a lo que estaban en principio acostumbrados. En otras palabras, solo venden 1 o 2 libros respecto del 10 como en los anteriores meses. Esto es dramático. Sin embargo, creo que es solo un momento de excepción, cuando se abra nuevamente los negocios, volverá todo poco a la normalidad, la gente volverá a disfrutar de las hojas de un libro, dejarse asesorar por los expertos. Por eso la gente compra menos libros, porque estos momentos de contacto faltan. Yo pienso que poco a poco volverá todo a la normalidad. Eso espero en todo caso.

En estos tiempos de aislamiento y soledad, ¿qué lugar ocupa la literatura en nuestra vida en sociedad?

La soledad en la que nos encontramos en este momento -también podríamos hablar de una soledad social, cuando se vive en pareja, pero no se tiene contacto con nadie más- ha destapado las razones por qué el libro es uno de los objetos más privilegiados del hombre. Puede sonar romántico, pero la literatura es como una especie de vacuna contra la depresión del virus. Es un como un martillo pesado para construir paredes contra la tristeza, en la que muchos se encuentran, y destruirla. Porque literatura nos brinda preguntas, pero al mismo tiempo un stop, una especie de golpe, en el mejor de los casos, para evitar golpes fuertes en tiempos de derrumbe y destrucción. La lectura te vuelve inteligente, te potencia el vocabulario, puedes experimentar mundos alejados, te ayuda a tus herramientas para la conversación (eso lo podemos necesitar con mas énfasis si no podemos tener una vida exterior, digamos); ayuda a ser mas empático, podemos contar nuevas cosas, potencia a la creatividad, al buen humor, y lo más importante: quien lee al menos un poco al día, está comprobado, cambia un poco su vida y hasta puede vivir un poco más y un poco menos infeliz.

Jérôme Jaminet, nació en 1979, vive como profesor, es mediador y crítico literarios en Luxemburgo. Estudió filosofía y literatura alemana en la Universidad de Trier. De 2014 a 2017, fue anfitrión del programa literario semanal Book Look en Eldoradio. Desde 2018 es responsable de la sección de literatura Lesbar en el Lëtzebuerger Journal. Como crítico literario independiente, trabaja entre otros para medios alemanes como Der Spiegel, MDR Kultur y SWR2.

Jonathan Diez  


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